lunes, 16 de septiembre de 2013

"Hipo"

HIPO


El hipo (singitltus) son espasmos involunarios repetidos del diafragma seguidos por el cierre repentino de la glotis, que detiene la entrada de aire y produce el ruido característico.
Son muy frecuentes episodios transitorios. El hipo persistente (>2 días) y resistente al tratamiento (>1 mes) es infrecuente, pero muy molesto.
Etiología.- El hipo se produce como consecuencia de la irritación aferente o eferente de los nervios diafragmáticos o de centros bulbares que controlan los músculos respiratorios, especialmente el diafragma. El hipo es más frecuente en varones.
En general se desconoce la causa, pero en ocasiones el hipo transitorio está causado por
una dilatación gástrica, consumo de alcohol o la deglución de sustancias picantes o irritantes.
El hipo persistente y resistente al tratamiento puede originarse por infinidad de causas, incluyendo frecuentemente RGE y otros trastornos esofágicos. Otras causas abdominales
incluyen enfermedades intestinales, pancreatitis, embarazo, trastornos de la vesícula biliar, metástasis hepáticas, hepatitis y cirugía abdominal. También pueden provocarlo lesiones
torácicas y del mediastino, incluyendo pleuritis diafragmática, neumonía, pericarditis o
cirugía. Los trastornos metabólicos incluyen uremia y alcoholismo. Los tumores de la fosa
posterior o los infartos pueden provocar hipo por estimulación de los centros de la formación
reticular bulbar.
Evaluación y tratamiento
No se precisa una evaluación específica para el hipo agudo si la anamnesis y la exploración
física rutinarias son normales; las anomalías se investigan con las pruebas adecuadas. Se
deben realizar pruebas en los casos de hipo de larga duración y sin causa aparente, incluyendo
probablemente electrólitos séricos, BUN y creatinina, Rx torácica y ECG. Se puede considerar
una endoscopia digestiva alta y quizá la monitorización del pH esofágico. Si estos son hormales, se pueden realizar una RM y TC del tórax. Se tratan los problemas identificados
(p. ej., inhibidores de la bomba de protones para RGE, dilatación para estenosis esofágica).
Alivio sintomático: Se pueden intentar numerosas medidas sencillas, aunque ninguna
es más que ligeramente eficaz que otra; se puede incrementar la Paco2 y se puede inhibir
la actividad diafragmática con una serie de inspiraciones profundas mantenidas o respirando
profundamente en una bolsa de papel.
Precaución : Las bolsas de plástico se pueden adherir a la boca, por lo que no se deben
utilizar. La estimulación vagal por irritación faríngea (p. ej., deglución de pan seco, azúcar
granulado o hielo picado; aplicación de una tracción a la lengua; provocar arcadas) puede ser eficaz. Existen numerosos remedios caseros. El hipo persistente suele ser resistente al tratamiento. Se han utilizado numerosos fármacos en estudios pequeños. Baclofeno, un agonista del ácido gammaminobutírico, en dosis de 5 mg VO cada 6 horas, aumentando a 20 mg/dosis, puede ser eficaz. Otros fármacos incluyen clorpromacina (25-50 mg IV cada 6horas), metoclopramida (10 mg VO 2-4 veces al día) y varios anticonvulsivos. Adicionalmente se puede administrar un tratamiento empírico con inhibidores de bomba de protones. En los casos resistentes, se puede bloquear el nervio frénico con pequeñas dosis de solución de procaína
al 0,5%, teniendo cuidado de evitar una depresión respiratoria y neumotórax. Incluso una frenicotomía bilateral no cura todos los casos.

El hipo (singitltus) son espasmos involunarios repetidos del diafragma seguidos por el cierre repentino de la glotis, que detiene la entrada de aire y produce el ruido característico.
Son muy frecuentes episodios transitorios. El hipo persistente (>2 días) y resistente al tratamiento (>1 mes) es infrecuente, pero muy molesto.
Etiología.- El hipo se produce como consecuencia de la irritación aferente o eferente de los nervios diafragmáticos o de centros bulbares que controlan los músculos respiratorios, especialmente el diafragma. El hipo es más frecuente en varones.
En general se desconoce la causa, pero en ocasiones el hipo transitorio está causado por
una dilatación gástrica, consumo de alcohol o la deglución de sustancias picantes o irritantes.
El hipo persistente y resistente al tratamiento puede originarse por infinidad de causas, incluyendo frecuentemente RGE y otros trastornos esofágicos. Otras causas abdominales
incluyen enfermedades intestinales, pancreatitis, embarazo, trastornos de la vesícula biliar, metástasis hepáticas, hepatitis y cirugía abdominal. También pueden provocarlo lesiones
torácicas y del mediastino, incluyendo pleuritis diafragmática, neumonía, pericarditis o
cirugía. Los trastornos metabólicos incluyen uremia y alcoholismo. Los tumores de la fosa
posterior o los infartos pueden provocar hipo por estimulación de los centros de la formación
reticular bulbar.
Evaluación y tratamiento
No se precisa una evaluación específica para el hipo agudo si la anamnesis y la exploración
física rutinarias son normales; las anomalías se investigan con las pruebas adecuadas. Se
deben realizar pruebas en los casos de hipo de larga duración y sin causa aparente, incluyendo
probablemente electrólitos séricos, BUN y creatinina, Rx torácica y ECG. Se puede considerar
una endoscopia digestiva alta y quizá la monitorización del pH esofágico. Si estos son hormales, se pueden realizar una RM y TC del tórax. Se tratan los problemas identificados
(p. ej., inhibidores de la bomba de protones para RGE, dilatación para estenosis esofágica).
Alivio sintomático: Se pueden intentar numerosas medidas sencillas, aunque ninguna
es más que ligeramente eficaz que otra; se puede incrementar la Paco2 y se puede inhibir
la actividad diafragmática con una serie de inspiraciones profundas mantenidas o respirando
profundamente en una bolsa de papel.
Precaución : Las bolsas de plástico se pueden adherir a la boca, por lo que no se deben
utilizar. La estimulación vagal por irritación faríngea (p. ej., deglución de pan seco, azúcar
granulado o hielo picado; aplicación de una tracción a la lengua; provocar arcadas) puede ser eficaz. Existen numerosos remedios caseros. El hipo persistente suele ser resistente al tratamiento. Se han utilizado numerosos fármacos en estudios pequeños. Baclofeno, un agonista del ácido gammaminobutírico, en dosis de 5 mg VO cada 6 horas, aumentando a 20 mg/dosis, puede ser eficaz. Otros fármacos incluyen clorpromacina (25-50 mg IV cada 6horas), metoclopramida (10 mg VO 2-4 veces al día) y varios anticonvulsivos. Adicionalmente se puede administrar un tratamiento empírico con inhibidores de bomba de protones. En los casos resistentes, se puede bloquear el nervio frénico con pequeñas dosis de solución de procaína
al 0,5%, teniendo cuidado de evitar una depresión respiratoria y neumotórax. Incluso una frenicotomía bilateral no cura todos los casos.
El hipo (singitltus) son espasmos involunarios repetidos del diafragma seguidos por el cierre repentino de la glotis, que detiene la entrada de aire y produce el ruido característico.
Son muy frecuentes episodios transitorios. El hipo persistente (>2 días) y resistente al tratamiento (>1 mes) es infrecuente, pero muy molesto.
Etiología.- El hipo se produce como consecuencia de la irritación aferente o eferente de los nervios diafragmáticos o de centros bulbares que controlan los músculos respiratorios, especialmente el diafragma. El hipo es más frecuente en varones.
En general se desconoce la causa, pero en ocasiones el hipo transitorio está causado por
una dilatación gástrica, consumo de alcohol o la deglución de sustancias picantes o irritantes.
El hipo persistente y resistente al tratamiento puede originarse por infinidad de causas, incluyendo frecuentemente RGE y otros trastornos esofágicos. Otras causas abdominales
incluyen enfermedades intestinales, pancreatitis, embarazo, trastornos de la vesícula biliar, metástasis hepáticas, hepatitis y cirugía abdominal. También pueden provocarlo lesiones
torácicas y del mediastino, incluyendo pleuritis diafragmática, neumonía, pericarditis o
cirugía. Los trastornos metabólicos incluyen uremia y alcoholismo. Los tumores de la fosa
posterior o los infartos pueden provocar hipo por estimulación de los centros de la formación
reticular bulbar.
Evaluación y tratamiento
No se precisa una evaluación específica para el hipo agudo si la anamnesis y la exploración
física rutinarias son normales; las anomalías se investigan con las pruebas adecuadas. Se
deben realizar pruebas en los casos de hipo de larga duración y sin causa aparente, incluyendo
probablemente electrólitos séricos, BUN y creatinina, Rx torácica y ECG. Se puede considerar
una endoscopia digestiva alta y quizá la monitorización del pH esofágico. Si estos son hormales, se pueden realizar una RM y TC del tórax. Se tratan los problemas identificados
(p. ej., inhibidores de la bomba de protones para RGE, dilatación para estenosis esofágica).
Alivio sintomático: Se pueden intentar numerosas medidas sencillas, aunque ninguna
es más que ligeramente eficaz que otra; se puede incrementar la Paco2 y se puede inhibir
la actividad diafragmática con una serie de inspiraciones profundas mantenidas o respirando
profundamente en una bolsa de papel.
Precaución : Las bolsas de plástico se pueden adherir a la boca, por lo que no se deben
utilizar. La estimulación vagal por irritación faríngea (p. ej., deglución de pan seco, azúcar
granulado o hielo picado; aplicación de una tracción a la lengua; provocar arcadas) puede ser eficaz. Existen numerosos remedios caseros. El hipo persistente suele ser resistente al tratamiento. Se han utilizado numerosos fármacos en estudios pequeños. Baclofeno, un agonista del ácido gammaminobutírico, en dosis de 5 mg VO cada 6 horas, aumentando a 20 mg/dosis, puede ser eficaz. Otros fármacos incluyen clorpromacina (25-50 mg IV cada 6horas), metoclopramida (10 mg VO 2-4 veces al día) y varios anticonvulsivos. Adicionalmente se puede administrar un tratamiento empírico con inhibidores de bomba de protones. En los casos resistentes, se puede bloquear el nervio frénico con pequeñas dosis de solución de procaína
al 0,5%, teniendo cuidado de evitar una depresión respiratoria y neumotórax. Incluso una frenicotomía bilateral no cura todos los casos.

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